Hidratarse en días calurosos es clave, pero hacerlo con una botella plástica que estuvo al sol puede implicar riesgos. La FDA indica que la mayoría de los envases plásticos liberan cantidades ínfimas de químicos en bebidas y alimentos, y los científicos evalúan si esas dosis pequeñas podrían acumularse en el organismo.

Una investigación de la Universidad de Arizona analizó cómo el calor favorece la liberación de antimonio, tóxico en dosis elevadas. Rolf Halden, del Centro para la Ingeniería de la Salud Medioambiental de la Universidad Estatal de Arizona, señaló que a mayor temperatura más material plástico puede filtrarse al agua. Las botellas de PET, código 1, son las más comunes.

A 21 grados los niveles de antimonio eran seguros, pero con más de 65 grados, como en un auto en verano, las botellas tardaron 38 días en superar los límites recomendados. En 2014 y 2016 se detectaron trazas de antimonio y BPA en aguas embotelladas de China y México, respectivamente, en condiciones extremas.