
Geoingeniería y clima: qué se sabe sobre la siembra de nubes, HAARP y la modificación solar
La ciencia distingue entre técnicas comprobadas, investigaciones experimentales y teorías sin respaldo sobre el control del tiempo.
La siembra de nubes es una técnica real que introduce partículas como yoduro de plata para favorecer precipitaciones, nieve o reducir el granizo.
La Organización Meteorológica Mundial respalda algunos de sus usos, pero aclara que su eficacia depende de las condiciones atmosféricas y no permite generar lluvia en cualquier lugar ni controlar fenómenos extremos.
Durante la Guerra Fría, el proyecto estadounidense STORMFURY (1962-1982) buscó modificar huracanes sin éxito. La NOAA sostiene que no existe tecnología capaz de crear, destruir o dirigir huracanes.
HAARP, instalación en Gakona, Alaska, estudia la ionosfera con transmisores de alta frecuencia y desde 2015 depende de la Universidad de Alaska Fairbanks; no hay evidencia de que pueda alterar el clima superficial.
La geoingeniería solar propone reflejar radiación para reducir el calentamiento, pero no se implementa a gran escala y no resolvería la causa del cambio climático.
Atribuir tormentas o inundaciones a programas específicos sin pruebas carece de fundamento científico.